¿Cómo convertirte en un pensador positivo?

¿Cómo convertirte en un pensador positivo?

October 18, 2021 Nuestra gente 0

Algunas personas parecen nacer con actitudes positivas. Afortunadamente, aquellos que no tienen tanta suerte pueden aprender y ganar confianza en sí mismos.

Algunas personas parecen nacer con actitudes positivas. Afortunadamente, aquellos que no tienen tanta suerte pueden aprender a ser pensadores positivos y ganar confianza en sí mismos. Hay cientos, posiblemente miles, de practicantes de autoayuda que tienen programas que pueden mejorar la imagen y la positividad de uno mismo. Desarrollar una actitud positiva es típicamente un proceso de descartar y reemplazar viejos hábitos de negatividad con confianza. Si bien algunos pueden ser difíciles de romper, ningún hábito está demasiado arraigado para cambiarlo.

1. Rodéate de gente optimista

Dime con quién andas y te diré quién eres”, es una prueba de la influencia de los compañeros en nuestro comportamiento y actitud. Jim Rohn, un conocido orador motivacional, afirma que cada persona es la suma de las cinco personas con las que pasan más tiempo. Si te relacionas con gente negativa, cínicas o infelices, las probabilidades son las mismas. Interactúa con la gente que más admiras y que representan el tipo de persona que quieres ser. Ellos, a su vez, te inspirarán a ser la mejor persona que puedas ser.

2. Acepta tus logros

Cada vida está llena de victorias y derrotas. Nuestra actitud a menudo marca la diferencia entre considerar la taza medio vacía o medio llena. Practica celebrar las victorias, incluso las pequeñas, como cumplir con un plazo, realizar una tarea que no te gusta o resolver un problema difícil. Considera los obstáculos y los contratiempos como problemas que deben resolverse reconociendo el conocimiento adquirido a través del fracaso. El verdadero éxito proviene de la perseverancia, el esfuerzo y la aplicación de las lecciones del pasado. Los fracasos son siempre temporales a menos que te rindas.

3. Convierte la habilidad en capacidad

Los seres humanos nacen con una enorme habilidad (físicas, intelectuales y emocionales innatas), pero poca capacidad sin aprender y practicar. Por ejemplo, un niño tiene el equipo físico para caminar (dos piernas) pero necesita entrenamiento para dominar la habilidad. Los Einsteins y Hawkings del mundo no surgen del útero diciendo “E igual MC al cuadrado” o teorías sobre los agujeros negros. Sus conocimientos fueron el resultado de años de estudio, hipótesis erróneas y tediosos cálculos matemáticos. En otras palabras, transformaron su habilidad de avances intelectuales en capacidad.

Ser positivo no significa tontería o falsa confianza, sino un reconocimiento de las habilidades actuales, expectativas realistas de resultados probables y la voluntad de aceptar pequeñas victorias hasta que se logre el resultado deseado.

4. Genera un impulso positivo

El cambio ocurre con mayor frecuencia en pasos diminutos y vacilantes. El primer paso es siempre el más difícil, pero una vez que lo has dado, el segundo es más fácil. Cuanto más hagas, día a día, y cuanto más celebres tus victorias en el camino, más positivo te volverás. Esa positividad tiene un efecto dominó. A medida que aumenta el impulso, querrás hacer y lograr más en todas las áreas diferentes de tu vida.

Una de las formas más improductivas de lidiar con una situación difícil es golpearte mentalmente. Nunca serás feliz y contento a menos que manejes tu diálogo interno negativo y te trates bien. Muchos encuentran que la manera más rápida de sentirse mejor después de una decepción es hacer algo bueno por alguien. Hacer el bien nos hace sentir mejor y las personas que nos rodean responderán de la misma manera.

Pensamientos finales

La percepción es el lente a través del cual vemos la realidad. Las percepciones influyen en cómo nos enfocamos, procesamos, recordamos, interpretamos, entendemos, sintetizamos, decidimos y actuamos sobre la realidad. Sin embargo, como afirma Psychology Today, el principal problema es que “el lente a través del cual percibimos a menudo se deforma en primer lugar por nuestras predisposiciones genéticas, experiencias pasadas, conocimientos previos, emociones, nociones preconcebidas, interés propio y distorsiones cognitivas”. 

Cambiamos nuestras percepciones por deseo, educación y práctica. Algunos critican la práctica de “fingir hasta que lo consigues”, equiparando el sentimiento con el autoengaño. Sin embargo, una comprensión más reflexiva es que nos convertimos en lo que practicamos. Al escribir Historia de la filosofía, Will Durant reconoció hace mucho tiempo que “somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto sino un hábito”.